Enero 27, 2026
Hola, mis amores:
La metáfora del “soñador y el sueño” suele entenderse mal. A menudo se interpreta
como si todo lo que vemos y experimentamos fuera simplemente un sueño —como si
nada fuera real—. Pero ese no es el señalamiento.
La esencia de la metáfora es esta: todo lo que aparece no tiene existencia independiente.
Es como los personajes de un sueño nocturno. Existen únicamente en la medida en que
existe el soñador. No tienen vida propia.
Así ocurre con cada uno de nosotros. No estamos soñando dentro de la Conciencia:
somos el sueño de la Conciencia. Todo lo que aparece es el sueño de la Conciencia, que
surge como Conciencia y está hecho únicamente de Conciencia.
El sufrimiento aparece cuando el personaje soñado se confunde a sí mismo con una
entidad independiente —cuando asume autoría, control y separación—. El personaje
sufre precisamente porque se equivoca al creerse el Soñador.
Dentro de la Enseñanza Viva, el despertar se define como el reconocimiento de nuestra
verdadera naturaleza: que no somos nada más —y nada menos— que expresiones de la
propia Conciencia. Este reconocimiento, como todo lo surge, viene y va.
En ocasiones, por lo que solo puede llamarse Gracia, incluso el despertar se disuelve.
Lo que queda no es claridad, ni realización, ni comprensión, sino la Nada inefable de la
que todo surge.
Nada más puede decirse sobre esto.
Lo cual, por supuesto, nunca ha significado que no se vaya a decir nada más.
Ojalá os encuentre ahora.
Wayne